Cap. 221: Un amor inesperado.
CAP. 38
Mara dejó la taza sobre el mármol y ajustó la caída de su bata de seda, asegurándose de que el escote revelara lo justo para ser una invitación peligrosa. Con un gesto elegante, activó la videollamada.
—Comunícame con Teo, ahora.
En la villa, el dispositivo de Teo vibró sobre la mesa de la cocina. Él contestó por instinto, y de inmediato la imagen de Mara inundó la pantalla. Ella estaba recostada contra un diván de terciopelo, con el cabello cayendo en ondas perfectas sobre sus hombros