Cap. 225: Un amor inesperado.
CAP. 42
Teo se detuvo en seco, con el pecho subiendo y bajando en una lucha desesperada por recuperar el aire.. Sus ojos, siempre analíticos, estaban inyectados de una intensidad cruda, desprovistos de cualquier rastro de la frialdad que solía definirlos.
—Te amo es una palabra muy pequeña para lo que me estás haciendo —soltó él con un gemido que salió desde lo más profundo de su garganta—. Has reseteado mi mundo, Vera. Has borrado cada línea de código con la que construí mi vida.
La sujetó de