Cap. 127: El último recuerdo.
Cap. 5: No estás sola.
El cementerio estaba casi vacío a esa hora. Valentina caminaba despacio. Se detuvo frente a la lápida de Lisandro Elizalde. Tragó aire, pero el pecho le dolió.
—Hola… —susurró, con la voz rota—. Ya sé, estoy viniendo muy seguido. No… no he estado bien.
Se abrazó a sí misma, temblorosa.
—Perdí el trabajo —murmuró—. ¿Te lo imaginas? Yo… la que siempre tuvo todo bajo control, la que nunca fallaba…—Rió con amargura—. El mundo se divierte conmigo, Lisandro.
Sacó un pañuelo ar