Cap. 120: Gracias Lisandro.
Berenice Elizalde avanzó como si caminara sobre cristales. Iba impecable. No había firmeza en su andar. Solo un temblor tenue, casi invisible, que era más devastador que cualquier grito.
Había pasado la noche llamando a Lisandro. Ahora estaba allí. Buscando respuestas.
Antes de que pudiera acercarse a información, alguien la llamó.
—¿Señora Elizalde?
Blair Vanderbilt la llamó.
Berenice caminó hacia ella con una mezcla de rabia, dolor y desesperación.
—Capitana Vanderbilt —dijo con la voz forza