Cap. 116: Casi me convences...
Lisandro llegó al lugar con un adelanto de adrenalina en la sangre y una calma que, para cualquiera que lo viera, habría parecido auténtica. Por dentro, cada paso era un recordatorio de la voz de Blair en su oído minutos antes, mientras le ajustaban el chaleco debajo de la camisa y comprobaban el intercomunicador.
«No improvise. No sea héroe. Tráigala viva.»
El punto de la ubicación lo había llevado hasta las afueras de la ciudad, a un sector industrial casi abandonado, donde las bodegas parecí