Cap. 111: Una voz familiar.
La casa de Clarissa estaba llena de movimiento policial, luces parpadeantes y voces tensas.
Iker estaba de pie junto al sofá donde Clarissa recibía atención médica, tenía el rostro endurecido por una furia que amenazaba con romperle la piel. Blair, con su equipo desplegado, revisaba cada rincón sin perder detalle.
La puerta estaba abierta. Lisandro apareció en el umbral, despeinado, con la camisa mal abotonada y una expresión de alarma sincera.
—¿Qué ha pasado? —preguntó, mirando a todos, per