Adrian se recostó en la incómoda silla del hospital, con la mirada fija en Liam, que dormía. El suave zumbido del monitor cardíaco era el único sonido en la habitación. Se había quedado a pasar la noche, sin poder irse después de la transfusión de sangre. Ver a Liam así le recordaba todo lo que se había perdido, todo lo que había perdido y todo lo que deseaba desesperadamente arreglar.
Los pensamientos de Adrian daban vueltas, reviviendo la confrontación con Nadine. Sus palabras le dolían más d