Adrian sujetaba el volante con fuerza mientras conducía hacia la casa familiar. Nadine iba sentada a su lado, mirando por la ventana, absorta en sus pensamientos. Liam, sentado atrás, tarareaba una canción, emocionado por conocer a sus abuelos.
—¿Estás seguro de esto? —preguntó Nadine en voz baja, mirando a Adrian—. A tu padre no le caigo muy bien.
Adrian extendió la mano y la tomó un instante, apretándola con ternura. —No importa lo que piense, Nadine. Tú y Liam son mi familia. Tiene que acept