Nadine salió del coche sintiéndose más ligera que en años. El día había sido intenso, pero en el mejor sentido posible. Conocer a sus empleados, ver la admiración en sus ojos y darse cuenta de que ahora tenía un futuro en el que ella tenía el control... todo parecía un sueño.
En cuanto entró en casa, Liam corrió hacia ella.
«¡Mamá!», chilló, saltando a sus brazos.
Ella lo atrapó con facilidad y lo abrazó con fuerza. Sus bracitos la rodearon el cuello mientras escondía su rostro en su hombro. El