El sol de la mañana brillaba intensamente a través de los altos ventanales, bañando con un cálido resplandor el gran comedor. Nadine se miraba al espejo, ajustándose las mangas de su elegante vestido de terciopelo. El color profundo y rico realzaba su piel tersa, y la forma en que la tela se ajustaba a su figura la hacía sentir segura de sí misma. Tomó su bolso Birkin de terciopelo a juego y se lo colgó a la muñeca.
Tras una última mirada a su reflejo, exhaló profundamente. Este era un nuevo co