El estudio estaba iluminado, lleno de flashes, cámaras y un equipo de profesionales que se afanaban en asegurarse de que todo estuviera listo para la sesión de fotos. El aroma de un perfume caro flotaba en el aire mientras los maquilladores y estilistas trabajaban en Vanessa, preparándola para la sesión.
Se sentó frente a un gran espejo de tocador, con expresión aburrida, mientras la maquilladora aplicaba cuidadosamente la base sobre su piel ya impecable. Había hecho innumerables sesiones antes