Adrian caminaba de un lado a otro en su oficina, con el teléfono pegado a la oreja. La voz de Marcus al otro lado de la línea era tensa, cargada de urgencia.
—Adrian, soy Liam. Está en el hospital —dijo Marcus, con la voz ligeramente quebrada.
A Adrian se le paró el corazón. —¿Qué pasó? ¿Está bien?
—No exactamente —respondió Marcus—. Se desmayó en la guardería y ahora los médicos dicen que necesita una transfusión de sangre. El problema es que su tipo de sangre es raro. El de Nadine no es compa