Una boda real.
Salí del salón rumbo al jardín trasero donde Wen esperaba, según Alicia, totalmente impaciente, pero el peso de las emociones en aquel lugar aún seguían latentes en mi pecho. Tuve que quedarme recostada de la pared unos instantes.
Con la mano en mi pecho podía escuchar los incesantes sonidos de mi corazón palpitante. Inhalé y exhalé buscando estabilizar mi ser. El CEO siempre había tenido ese efecto en mí, sin importar qué tan lejos estuviera, cualquier acción de su parte ocasionaba un sinfín d