Consecuencias de la pasión.
Desperté de inmediato al escuchar un quejido desde la habitación principal, había pasado la noche en el sofá de la sala porque me había dormido sin darme cuenta.
El sol se colaba por la ventana, iluminando el salón con un resplandor dorado.
Escuché el quejido nuevamente, pero esta vez más silente, era la voz de Agnes.
Rápidamente caminé hacia la habitación.
Agnes aún estaba acostada, pero sus ojos estaban despiertos, casi llorando, mientras estaba envuelta en la cobija que le coloqué la noche