Al llegar a casa, después de guardar las maletas cada una en sus correspondientes habitaciones, Aye cumplió su cometido; Arrastró a Alex a su habitación para mostrársela y mostrarle sus juguetes, la mayoría ponis. Me acerqué con cuidado para escucharlos y ella le contaba que era la princesa de los ponis, que su misión en la tierra era cuidar de los ancianos; le contó lo que comían sus ponis y que eran mi madre y Tony los que les preparaban sus comidas. A mí nunca me nombró, y eso que más de una