—Me lo imaginaba. —No me esperaba que dijera eso—. Cuando conocí a tu padre, yo estaba sola y no tenía mucho por lo que quedarme en mi país, entonces me vine a vivir aquí con él; no me arrepiento de hacerlo, fui y soy muy feliz con tu padre, y me dio todo lo que podía llegar a querer, y lo que no podía llegar a querer también —sonríe al recordar—; por eso supe que ella no iba a dejar su país, sé que tiene a su familia, a sus amigos que son como su familia y, lo más importante, tiene a su hija.