El teléfono de Erik suena, haciendo que pegue un salto en la silla donde me encontraba.
-Bueno, Alex, estás de suerte. Vamos a ayudarte -anuncia Sole.
-¿En serio? -pregunto incrédulo; La verdad, no puedo creer que quieran ayudarme, y más que su amigo Lucas quiera hacerlo.
-Sí, en serio -ella se toma unos segundos-. No sé por qué, pero le caes bien a Lucas y accedió a ayudarte -entona, quitándole importancia a la situación.
-Bien, gracias; y gracias a los chicos, les voy a deber una -expreso sal