Pero el celular suena interviniendo con mi sueño. ¿Sabes lo que me cuesta dormir? Miro la pantalla del teléfono y es...
—¿Lucas? —atendiendo.
—Hola, Li. ¿No esperabas mi llamado?
—La verdad que no; en realidad, de nadie, estaba por dormir... ¿Cómo estás?
—Bien, trabajando mucho, y se las extrañan; ¿tú, cómo estás?
—Bien, un poco cansada, pero bien; ¿Y Gaby? —extraño a Gaby; Desde que estoy aquí, el maldito no me llamó ni una sola vez.
—Gaby... Gaby es Gaby, él está bien, como siempre... No pare