NIKOLAI
El aire afuera era denso, frío, como si la misma noche supiera lo que estaba por suceder. Andrei y yo caminamos en silencio hacia los autos que nos esperaban, nuestros hombres ya listos para la caza. El motor rugió cuando arrancamos, pero en mi cabeza solo había un objetivo: Luka Zharkov.
Andrei encendió un cigarro y exhaló el humo con una sonrisa de pura satisfacción.
—¿Sabes? Casi extraño estas noches.
—No es una cacería, es una ejecución —le corregí sin apartar la mirada de la carre