Capítulo 42.- Veneno en el silencio.
El despacho de Cyrus estaba sumido en penumbra. Solo la lámpara de escritorio iluminaba la superficie de mármol negro cubierta de papeles, informes financieros y mapas de sus propiedades. La ciudad dormía allá afuera, pero Cyrus, como tantas otras noches, permanecía despierto. El insomnio era su compañero de guerra.
Había algo en su pecho que no lo dejaba descansar. Una sensación nueva, desconocida: duda.
Revisaba por enésima vez las proyecciones de Energy Enterprise cuando un golpeteo seco en