Capítulo 41.- La sospecha.
El viento nocturno recorría la terraza del ático como un susurro inquieto. Blair se envolvía en su propia quietud mientras observaba las luces que titilaban en la ciudad a lo lejos. Frente a ella, una mesa servida con esmero ofrecía el reflejo dorado de las copas de vino y la calidez de las velas. Cyrus había ordenado una cena íntima, lejos de reuniones, tratos y tensiones corporativas. Pero aunque el ambiente lo rodeaba todo con un aire de lujo, la mente de Blair estaba en otra parte.
Cyrus lo