Capítulo 20. Sombras, aliados y estratégias.
El eco de los pasos de Blair aún resonaba en los jardines cuando Cyrus la alcanzó. Su rostro estaba endurecido, la mandíbula tensa, pero los ojos reflejaban algo más que enojo: incredulidad.
—¿Estás segura de lo que viste? —preguntó con voz grave.
Ella se giró bruscamente hacia él.
—Cyrus, no me lo estoy inventando. Ese hombre estaba aquí, observándonos, y no de casualidad.
Él clavó los dedos en su propio puño, conteniendo la furia.
—Leal ha sido mi aliado por veinte años. Me apoyó cuando