—¿Qué quieres?
Al otro lado del teléfono Jezabel sonrió triunfal, al percibir su estado de ánimo descontrolado e irritable.
—Deberías cambiar esa molesta actitud, si continuas así... incluso tu marido huirá de ti "hermana".
Respondió con un indecifrable tono. Isabel sentía como su sangre hervía al darse cuenta del motivo de su llamada.
“Eres una...”
Antes de que Isabel pudiera colgar después de decirle una palabrota, se volvió a escuchar la voz de Jezabel.
—Ah, hermana. Papá está muy trist