La noticia salió un martes a las diez de la mañana.
No en un comunicado de prensa, no en una conferencia, no con el aparato mediático que acompañaba los anuncios importantes de los Jackson. Salió en una foto. Una sola foto, tomada por el fotógrafo de sociedad que The Denver Post enviaba a los eventos de la élite con la misma regularidad con que otros medios mandaban a sus reporteros a cubrir política, y que esa mañana había estado en la inauguración de la nueva ala del museo de arte contemporán