꧁ ISABEL ꧂
Cuando tuve la certeza de que Alejandro ya se había marchado, cerré la puerta de mi cuarto con candado y encendí la laptop. La pantalla me devolvió mi reflejo en miniatura: los ojos un poco más oscuros, la piel con la marca cálida de la tarde, la mano donde el vientre latía como un pequeño tambor. Inicié sesión en Facebook con dedos que me temblaron apenas y busqué a Hugo. Lo encontré, su foto me pareció una promesa lejana. Abrí el chat y escribí sin florituras, con la urgencia apret