꧁ ALEJANDRO꧂
Estaba en la finca, rodeado de nada más que campo, silencio y la presencia constante de mis demonios, que se habían vuelto insoportables. Los caballos galopaban en la distancia, y sus cuerpos musculosos brillaban con el sol de la tarde. El paisaje era vasto, infinito, pero incluso la belleza del campo no lograba calmar la tormenta que rugía en mi interior.
La finca había sido siempre mi refugio, el lugar donde me sentía invencible, el lugar donde nunca me sentí vulnerable... hasta