Roxanne Meyers
Salvatore era lo peor. Si creía que iba a convertirme en su juguete cada vez que le diera la gana, estaba completamente equivocado. Mi corazón y mi mente no estaban dispuestos para él… o eso pensaba, porque con cada uno de sus actos, lograba quebrar mi resistencia, volviéndome más débil. Lo vi acercarse a Hope, y la imagen de sus rostros juntos me estremeció. ¿Cómo no hacerlo? Eran padre e hija, aunque admitirlo me doliera. Entonces, Salvatore rompió en llanto como un niño peque