NARRADOR
Aquellos hombres incondicionales que habían acompañado a Salvatore los últimos años miraban desde la ventana de la habitación cómo el pobre se rendía sobre esa cama, sin ningún control sobre su vida. Y es que los gemelos se sentían agradecidos con Salvatore, porque él siempre los trataba como si fueran sus propios hermanos. Prácticamente, Salvatore daba la vida por ellos, y desde que eran unos jovencitos siempre habían estado juntos.
—Zane, ¿estás pensando lo mismo que yo? —Kane desliz