Caminé sereno por las calles de Ville. Todo estaba como lo recordaba: las calles tranquilas, las antiguas casas conservadas como si las hubieran remodelado recientemente, y ese resplandor del atardecer que teñía el cielo de un naranja intenso.
Zane y Kane iban a mi lado, atentos, vigilando que nada ni nadie representara una amenaza. No tenía idea de por qué demonios había accedido a encontrarme con esa mujer, pero necesitaba saber qué caos pasaba por su mente y hasta dónde estaba dispuesta a l