Lo dócil, se elige por comodidad.
Aylin ignoró olímpicamente la sugerencia de su amiga y caminó hacia Chris, quien seguía en el sillón, y su llanto se había convertido en un sollozo suave.
Le pasó un trozo de carne, pero él, en un arranque de malcriadez, lo lanzó al suelo.
—¡Quiero comer con mi papá!
—Si no comes, te vas a enfermar—, le advirtió preocupada, pero el infante se encogió de hombros y siguió llorando hasta que se quedó dormido.
—Aylin, como has entregado el departamento, no tenía a dónde ir, más que a casa de mi