Con ganas de odiarte.
Aylin contuvo la respiración.
—Nunca me ha gustado depender de nadie. Incluso cuando era un niño, no me gustaba caminar aferrado a la mano de mi madre, no quería depender de ella para que el día en que no estuviera a mi lado, su apoyo no me hiciera falta—. Sus palabras eran una mezcla de vulnerabilidad y deseo de mantener su orgullo.
—Estoy perdido sin ti. Quieres que me humille por completo, ¿verdad? De acuerdo, eres mi vida y mi razón para querer levantarme cada día, incluso si el dolor me es