El buen hermano es todo un papel mal actuado.
El auto se balanceaba ligeramente debido a la carretera irregular por la que circulaban, Damián y Aylin, sentados en el asiento trasero.
—¡Qué vergüenza con Antuan y con esa señora! —, exclamó ella, y su cara aún ardía de vergüenza tras el espectáculo que había protagonizado por los celos.
Mientras que Damián, con la mirada fija en el camino que se desdibujaba por la ventanilla, gruñó en respuesta.
—Tardé meses en concretar esa reunión, y no me estoy quejando tanto como tu lo haces por tu amado