NARRA EMERSON
¿Había escuchado lo que creí haber escuchado? Definitivamente el golpe me había afectado.
De lo único que estaba seguro, era que mi culo dolía como los mil demonios.
Levanté mi mirada desde el suelo hasta Berenice, quien me miraba con una mueca graciosa, apretando sus labios para no reír.
—¿Cómo está tu culo? —preguntó con los labios apretujados y sus ojos brillantes aguantando la risa.
Rodé los ojos.
Me levanté suavemente y refregué mi trasero; de verdad que dolía—. Me he t