NARRA BERENICE
—¿Estás bien, Berenice? Te noto algo extraña —preguntó mi hermana bebiendo de su gaseosa.
—Sí, estoy bien —respondí un poco molesta tomando el ultimo bocado de mi comida. Era la cuarta vez que escuchaba esa pregunta en el día.
—¿Desde cuándo te gusta el pescado? —hizo una mueca de desconcierto, al igual que yo.
¿Estaba comiendo pescado? ¡Puaj! Lo detestaba… no lo comía desde…
—La última vez que vi que lo comías estabas embarazada de Dante —agregó sugerente mi hermana. Rodé l