NARRA BERENICE
¿Estás bien, cielo? – preguntó la dulce voz de mi novio.
Si – conteste automáticamente tratando de ocultar mi nerviosismo. – iré a ducharme, termina tu merienda Dante – hable a mi hijo y mire a Veronica - ¿Puedes ocuparte de terminar la cena, Veronica?
Claro mi niña – contesto mirándome preocupada, pero sin preguntar nada –por suerte-. Asentí y fui casi corriendo a la habitación que compartía con Emerson.
Entre jadeando en busca de aire y cerré el pestillo de la puerta. Deje el s