Jadeando en busca de aire para lograr tranquilizar mi cuerpo de las sensaciones anteriores, sentí como Emerson me penetraba fuertemente de una sola y certera estocada. Gemí fuertemente y puse los ojos en blanco, mi cuerpo estaba muy sensible del asalto anterior, y por eso las sensaciones las disfrutaba el doble.
—Tan mojada y estrecha… —dijo Emerson entre estocada y estocada.
En la habitación solo se escuchaban nuestros gemidos, las maldiciones de Emerson y el choque de nuestras caderas al en