NARRA EMERSON
Había salido de la habitación de Berenice como alma que lleva el diablo. ¿Qué había estado a punto de hacer?
Sin lugar a dudas iba a besarla, claro que sí, me moría de ganas por probar sus labios. Ella al principio se notaba de acuerdo aunque después algo pasó y todo cambió trayéndome a la realidad.
Me golpeaba mentalmente por ser tan estúpido, por haber arruinado todo, ella necesitaba a un amigo que la apoye y yo estaba ahí muriendo de ganas de besarla.
En todo el camino a casa n