NARRA BERENICE
—¿Berenice? —preguntó la voz de la persona que menos imaginé que volvería a ver.
Rápidamente se levantó de su silla y vino hacia mí y me envolvió en un abrazo. Luego de unos instantes se lo correspondí y comencé a llorar.
—Pensé que jamás volvería a verte —murmuró en mi oído.
—Yo pensaba lo mismo —respondí.
Estuvimos abrazados unos instantes, hasta que sentí que alguien se aclaraba la garganta. Miré en dirección a Emerson y tenía el ceño fruncido con una mirada ¿Triste?; su mano