Leonard
Miro el reloj en mi muñeca. Las agujas marcan las 7:15 de la noche. Analisse aún no ha regresado y no contesta mis llamadas. ¿Qué demonios está pasando con ella? Sé que cometí un error, pero esta distancia suya me está volviendo loco. Me preocupa. Me siento en la mesa del comedor frente a una cena que ya se ha enfriado. Como en silencio, con frustración y rabia contenida.
El celular no deja de sonar. Llamadas de mi madre, de Diana... y para rematar, Estefany. Estas mujeres van a hacer q