Analisse
Estaba recostada en la cama, con el mismo libro que había estado leyendo Leonard días atrás. Hablaba sobre imperios, sobre cómo grandes empresas nacían de la nada, sobre el rey de Babilonia y su ascenso económico. A veces pensaba que esos hombres antiguos eran unos idiotas obsesionados con el oro, con el poder... pero ahora, ahora que yo estaba viviendo mi propia guerra silenciosa, entendía que el dinero no era un capricho: era una necesidad. Una base. Una salvación a las necesidades