MILA
Me quedo quieta en el baño, escuchando la conversación que se desarrolla en la habitación contigua. Alaska pregunta a Maximiliano:
—¿Quién es esa señora? —pregunta Alaska.
—No es nadie importante —responde Maximiliano—. La señora ya se iba.
Irse, mi tía no haría eso sin obtener lo que vino a buscar.
—No, yo no me puedo ir hasta que usted no me dé la información —dice la señora.
—¿Qué tipo de información? —pregunta Alaska.
—Eso no es de su incumbencia —responde Max—. Venga conmigo, señora.