MILA
Llegamos a la mansión después de un día de compras agotador, pero emocionante. Mientras salimos del auto y me adentro a la mansión veo a una mujer que me parece familiar. Es la misma mujer que me atendió cuando fui a buscar noticias de Marko. Maximiliano se da cuenta de mi mirada y se acerca a mí.
—Les presento a mi nana —dice Maximiliano, sonriendo—. Ella les ayudará con los niños.
La nana se acerca a mí y me sonríe.
—Mila, es un gusto volver a verte —dice, con una voz cálida y amable.
—L