MAXIMILIANO
—¿Qué haces aquí? —me pregunta, sorprendida.
Y admiro su cuerpo y las curvas pronunciadas que tiene. Esta mujer es una diosa, es hermosa y muy sensual.
—Quiero que te midas este vestido —le respondo, sin apartar la vista de su reflejo.
—¿Y era necesario que ingresaras al cambiador? —me pregunta, con una ceja levantada.
—Considero que sí —le digo, sin darle importancia al hecho de que estoy en un espacio íntimo con ella.
No queria, pero ella me vuelve asi y nunca habia invadido el es