MAXIMILIANO.
Bajo del avión con Aleksi, sintiendo el calor húmedo de la ciudad después del fresco de Francia.
—Aleksi, ¿cómo crees que Mila reaccionará cuando le dé el anillo? —pregunto, mientras reparo el anillo en la parte trasera de la camioneta.
Aleksi me mira por el espejo retrovisor.
—No lo sé, Maximiliano —dice—. Pero estoy seguro de que le encantará. ¿Cuándo vas a dárselo?
Me tomo un momento para responder, concentrado en el anillo.
—Pronto —digo—. Quiero que sea especial.
—Jamás en mi