MILA
Me organizo en el espejo, ajustando mi cabello y mi ropa. Alisa está en la cama con los bebés, mirándome con una expresión de preocupación.
—¿Estás segura de ir? —me pregunta, su voz llena de duda—. Me parece muy extraño. Acabas de enviarle un mensaje a Maximiliano y él te dice que lo esperes allá, en la azotea de un edificio. Me parece muy sospechoso.
Me encojo de hombros, mientras me aplico un poco de maquillaje en los ojos.
—No pasa nada —le digo, tratando de sonar calmada—. Maximiliano