El sol entraba tenuemente por la ventana del hospital, iluminando la habitación donde Amanda y Luke contemplaban a su recién nacida. Melody dormía plácidamente en sus brazos, tan pequeña y frágil que Amanda sentía que su corazón se derretía cada vez que la veía. Luke, sentado al borde de la cama, no podía dejar de admirarlas a ambas. Parecía que todo lo que habían pasado, cada lágrima, cada batalla, había valido la pena por este momento.
—Es hermosa —susurró Luke, acariciando suavemente la dimi