Había pasado un año desde aquella noche en que la vida de Luke estuvo en peligro, y ahora todo parecía un sueño lejano. La operación había sido un éxito, y la vida, aunque con sus altibajos, les había permitido seguir adelante. Este día era especial: Amanda y Luke asistían a la presentación de la pequeña Ginna, la hija de Ginger. La celebración era íntima y cálida, al aire libre, en una playa que parecía pintada. Una brisa suave movía los manteles blancos de las mesas decoradas con flores color