Al día siguiente me levanté muy temprano para poder ayudar a Lupe. Fui a su habitación, ella seguía en la cama pero tenía sus ojos abiertos.
—¿Lupe? ¿Puedes moverte?
—Un poco —susurra.
La ayude a sentarse en la cama, me sorprendió verla así. Jamás la había visto en ese estado. Jamás pero jamás. Ella siempre estaba llena de luz y alegria, tan fuerte y extrovertida que verla así me dejó paralizada.
En serio esta muy mal.
Todo por el Idiota de Andrei.
—¿Cómo está? —Luke entra a la habitación