El amanecer apenas despuntaba, y el sol comenzaba a bañar la habitación con una cálida luz cuando el sonido insistente del teléfono despertó a Amanda y Luke. Amanda, adormilada, se estiró para contestar. Al ver el nombre de Nerea en la pantalla, sintió una mezcla de alivio y sorpresa.
—¡Nerea! —exclamó con emoción, intentando no despertar a Melody, que dormía en su cuna cerca de ellos.
—Hola, Amanda —respondió la voz de Nerea al otro lado de la línea, su tono más tranquilo de lo que Amanda habí