AMANDA
—Agradece que aún se pudo rescatar, de lo contrario ya habríamos tenido dos días perdidos. Qué estrés lidiar con una mujer loca como tú —Luke entró empapado en la sala. No me importaba; se lo merecía por ser un tarado conmigo.
—No me importa, en realidad estoy considerando que todo esto es una locura. Si no fuera por el respeto que le tengo a mi padre, no seguiría luchando con un cabeza hueca como tú —subo las escaleras, pero también escucho sus pasos apresurados detrás de mí. Me toma de